La adicción a la nicotina

La abstinencia a la nicotina puede provocarte agitación y irritabilidad completamente enfocada en una sola cosa, conseguir una dosis de nicotina. Los no fumadores simplemente no lo pueden entender.

La adicción a la nicotina

Pero los fumadores que están dejando de fumar sí. A esto se le llama adicción. Parte de ella es psicológica y otra parte es física, pero todo se reduce a una cosa: la naturaleza adictiva de la nicotina. Y no cabe duda, las compañías de tabaco están apostando a eso. Entonces, ¿cómo funciona? He aquí cómo:

Cuando la nicotina entra en el cuerpo, se relaciona internamente y sin darnos cuenta con el evento o acción que está sucediendo en ese momento: estudiar, socializarnos, beber café, etc. Por lo tanto , cuando te encuentras de nuevo en este mismo evento o en ese mismo escenario, el cerebro activa un deseo por la nicotina.

Los hábitos psicológicos también pueden estar formados y relacionados con el tabaquismo. Por ejemplo , los fumadores se acostumbran a tener algo que hacer con sus manos o con la boca cuando fuman, así como el acto físico de inhalar y exhalar el humo. En pocas palabras, cuando estos hábitos se han ido, los echas de menos.

Los científicos también han encontrado una explicación genética para la adicción a la nicotina. Las personas que fuman y tienen miembros de la familia que son adictos, son más propensos a convertirse en adictos ellos mismos, incluso si comienzan siendo fumadores ocasionales.

Cuanto más fuma un individuo, el cerebro más se adapta y cambia para crear más receptores en sus terminaciones nerviosas para disfrutar de la nicotina. Al aumentar el número de receptores , la persona comienza a necesitar más y más nicotina para sentirse normal. Este proceso se denomina regulación.

Adicción al tabaco

He aquí algunas maneras de identificar a alguien con una adicción a la nicotina:

  • Anhelar cigarrillos.
  • Fumar sin pensar en ello.
  • Racionalizar y justificar el fumar.
  • Elegir amigos, trabajos o actividades que les permitan fumar.
  • Evitar los que no lo hacen.

El Cuestionario de Fagerström es un buen recurso para medir el nivel de adicción a la nicotina de una persona.